La solidaridad de los pringlenses volvió a hacerse presente este fin de semana. Tras la realización del evento benéfico denominado "Treintón", organizado por Ritmos Pringles en las instalaciones del Club de Pelota, se concretó la entrega de lo recaudado a las familias de Leo y Santi, los dos adolescentes que continúan recuperándose de las graves lesiones sufridas durante una violenta agresión ocurrida el pasado 24 de marzo.
La actividad se desarrolló el sábado por la noche y convocó a una importante cantidad de vecinos que se sumaron a una propuesta diferente, con música, baile y servicio de cantina, con un objetivo común: colaborar con los jóvenes y sus familias en medio de un complejo proceso de recuperación.
Durante la entrega de los fondos, realizada el domingo por la tarde, Leticia Pelliza, integrante de Ritmos Pringles, destacó la respuesta de la comunidad.
"Más de 80 personas nos acompañaron. Así que nos fuimos a las 4 de la mañana, hasta esa hora bailábamos.", expresó.
Pelliza detalló que la recaudación total alcanzó los 1.713.000 pesos, suma integrada por distintas colaboraciones. "Nosotros recibimos la semana pasada una donación de un millón de pesos del señor Luis María Rigotti, que nos transfirió ese dinero. Los compañeros de la escuela primaria de Paola donaron 133 mil pesos y en el evento del sábado recaudamos $ 588.000, En total, $ 1.713.000 y se le dará a cada familia, $856.500", explicó.
Un largo camino de recuperación
Adriana Aguirre, mamá de Leo, relató que su hijo fue sometido a una compleja intervención quirúrgica y continúa bajo seguimiento médico permanente.
"Ya hace 58 días que le hicieron la cirugía. Seguimos con controles toda la semana, con la odontóloga y la nutricionista. Sigue con la boca fijada y la semana que viene tiene un nuevo control", comentó.
La mujer explicó que el adolescente debe alimentarse con comidas procesadas debido a las limitaciones que le impone la recuperación. "Tiene ocho tornillos y una placa. Apenas puede abrir un poquito la boca, le entra una cucharita de té. Todo lo consume procesado", señaló.
Además, indicó que Leo no ha podido regresar a la escuela desde el momento de la agresión y recibe clases domiciliarias. "La escuela le puso una profesora que viene dos veces por semana, le trae los deberes y después trabaja con los profesores por Classroom y Zoom".
A la complejidad médica se suman las dificultades económicas. Sin cobertura de salud, la familia afronta gastos permanentes vinculados a estudios, alimentación especial, elementos de higiene bucal y futuras instancias de rehabilitación.
"No tengo cobertura médica. Los controles los hacemos en el hospital, pero hay estudios que hay que pagar. Después está el tema de la alimentación especial, los enjuagues bucales y los cepillos especiales. Ya van dos meses y todavía queda un camino por recorrer", sostuvo.
La espera de una cirugía
La situación de Santiago presenta otra dificultad. Su madre, Paola Otero, explicó que sufrió doble fractura de mandíbula que no fue detectada de inmediato, lo que demoró el tratamiento.
"Recién logramos tener una tomografía el 21 de abril con el informe correcto de las fracturas. Mientras tanto estuvo comiendo líquido y tomando analgésicos", relató.
Actualmente, el joven continúa esperando la intervención quirúrgica y una derivación a Bahía Blanca.
"Estoy tratando de que ahora ya nos den el traslado para Bahía Blanca. Supuestamente en estas próximas semanas vamos a tener novedades", indicó.
Otero explicó que, a pesar de contar con cobertura médica, los gastos extras son constantes. "Todo tiene un costo adicional. Yo trabajo, pero se hace difícil costear todos esos gastos médicos que van apareciendo".
La propia Adriana Aguirre acompañó el relato y describió las demoras administrativas que suelen enfrentar las familias. "Tenés que esperar turnos, estudios, análisis y además contar con la plata para pagar cada cosa que te van pidiendo. Ahora está todo en IOMA esperando definiciones".
Las secuelas emocionales
Más allá de las lesiones físicas, ambas madres coincidieron en que el episodio dejó profundas consecuencias emocionales.
"Está como un león enjaulado", describió Adriana sobre Leo. "Antes iba al vóley, al gimnasio, andaba en bicicleta. De un día para el otro pasó del deporte y la escuela al hospital y al quirófano".
Paola resumió la situación de ambos jóvenes con una frase contundente: "Están presos. Hay que llevarlos y traerlos para todos lados".
Las familias también remarcaron que el temor alcanzó incluso a otro adolescente que estuvo presente aquella noche. "Su amigo quedó con miedo. No sale solo a ningún lado", señalaron.
Sin respuestas de los agresores
Consultadas sobre el avance de la causa judicial, las madres manifestaron que hasta el momento no han recibido ningún tipo de contacto ni ayuda por parte de los agresores ni de sus familias. "No se hicieron cargo de nada", afirmó Adriana.
Según explicó, la investigación continúa en la fiscalía de Bahía Blanca. "La fiscal nos mantiene al tanto, pero hasta el momento no tenemos ninguna novedad. Como son menores, es más complejo".
Por su parte, Paola expresó su preocupación por problemáticas sociales que, según consideró, atraviesan a muchos jóvenes. "No se puede ni caminar por la ciudad. Santiago salió a caminar nomás y terminó tirado en el piso lleno de fracturas. Son situaciones muy graves y hay muchos casos que no se visualizan porque la gente tiene miedo".
Agradecimiento a la comunidad
Al finalizar el encuentro, Leticia Pelliza agradeció a todas las personas e instituciones que colaboraron para hacer posible la iniciativa solidaria.
"Quiero agradecer al Club de Pelota por cedernos el lugar, a Edgardo Gallego, a Ezequiel Ezeiza, a Gisela Ottaviano y a toda la gente que colaboró. Muchísimas gracias", expresó.
También Adriana Aguirre destacó el acompañamiento recibido desde el primer momento. "Muchísimas gracias a la gente, a Leticia, a Ritmos Pringles y a todos los que estuvieron colaborando. La gente se fue contenta, se divirtió y al mismo tiempo ayudó. Para nosotros eso significa muchísimo".
El "Treintón" dejó una importante ayuda económica para ambas familias, pero también puso de manifiesto una vez más la capacidad de la comunidad pringlense para movilizarse y acompañar a quienes atraviesan momentos difíciles.